Jordi Monsonís G.
Me decidí a comprar un canapé en TEMPUR…
Me decidí a comprar un canapé en TEMPUR y en mala hora. El mueble que me trajeron no ensamblaba bien, y aunque los montadores eran conscientes, lo dejaron y se fueron. Por supuesto reclamé, y aunque enviaron a otros montadores, no solo no lo arreglaron, sino que lo estropearon todavía más. A partir de ahí ya fue todo a peor: volví a reclamar y enviaron a otros dos montadores DOS VECES, que tampoco solucionaron nada y además me rayaron el piso al mover el mueble; otra reclamación y vino el encargado a inspeccionar el desastre, y ni así se avanzó nada… Sigo con el mueble roto y en peor estado porque de tanto montador toqueteándolo lo han desensamblado más y agrietado por una parte (porque entre otras ocurrencias trataron de substituir una pieza por otra de mayor tamaño). Al ver que tras varios intentos eran incapaces de ensamblar bien un simple mueble, les pedí que lo cambiaran por otro o al menos que se lo llevaran y me reembolsaran el importe, pero no, ahí dejaron de dar señales de vida.
