Alberto
Soy una persona con parálisis y me…
Soy una persona con parálisis y me apunté a Club Pilates Imperial de Madrid como socio fundacional cuando aún no había abierto. Antes de inscribirme expliqué con total claridad mi situación física y pregunté expresamente si habría algún problema para asistir a las clases de pilates. Me confirmaron que no. De hecho, la práctica de pilates está recomendada por mis médicos y, pese a mi discapacidad, soy una persona funcional. Durante aproximadamente mes y medio asistí a las clases con normalidad. Sin embargo, el 18 de febrero recibí una llamada del centro comunicándome que ya no podía asistir a clases grupales y que solo podía acudir a clases individuales de 77€ cada una. El motivo que me dieron fue “por mi seguridad”. Sin embargo, mi condición era conocida por el centro desde el primer día, antes de firmar el contrato, y la práctica de pilates no solo no representa peligro para mi salud, sino que es beneficiosa para mi recuperación, según indican mis médicos. Lo que hay detrás es que en el Club Pliates no quieren que el resto de los alumnos vean a una persona con discapacidad en la sala. La sensación que me queda es muy desagradable: haber sido aceptado mientras pagaba la cuota y después ser apartado, discriminado y excluido cuando ya estaba asistiendo a las clases. Creo que en un centro dedicado a la salud y al bienestar no solo debería tener más sensibilidad hacia las personas con discapacidad, sino que debería ser el primero en cumplir con la ley y no discriminar a personas como yo, vulnerando nuestros derechos.


