Juan Luis D.
yer martes 27 de Junio
yer martes 27 de Junio, salimos tarde de trabajar y fuimos dos personas al nuevo vips de Alcorcón en la Av. de la Libertad. Entramos sobre las 22:10 y había una chica preparando bebidas en la barra y otra chica atendiendo las mesas. Estaba ella sola y aunque en las mesas de la entrada había tres mesas ocupadas, el resto del restaurante si que estaba más o menos lleno, ya que se veían pocas mesas libres. A las 22:23, la camarera , que había pasado varias veces por delante de nosotros, aún no nos había saludado ni dicho cuanto teníamos que esperar… nada, como si no existiéramos. En ese momento me dije que si en tres minutos no nos decían nada, nos íbamos… a las 22:25 salió otra chica que parecía que tenía responsabilidad y que llevaba un polo negro. Ella solo nos dijo, esperad que ahora estamos con vosotros, pero el tiempo pasaba y la primera camarera llevaba las bandejas casi vacías a las mesas, obligando a hacerse varios viajes para una mesa, perdiendo el tiempo que eso conlleva.. La camarera del polo negro se acercó a una mesa de las de la entrada en la que había una familia que ya estaba ahí al entrar nosotros. Esa familia no tenía comida en la mesa por lo que no sé si estaban esperando a ser atendidos o a recibir la cuenta, pero el padre de familia tenía un mosqueo gordo. La camarera del polo negro le dio alguna excusa y el cliente le dijo algo así como que no podía usar esa excusa cuando… y le metió una chapa tremenda. Ante esto me di cuenta que la Organizacion era muy deficiente ¡siendo Martes! (No quiero pensar cómo funcionará un fin de semana) y que eran las 22:35 pasadas, así que nos fuimos. Pensé que si por casualidad nos sentaban en ese momento, nos pedirían la orden tarde, nos servirían tarde, nos cobrarían tarde y nos iríamos muy tarde. Por supuesto, a las 22:35 ya se nos hizo tarde para cenar en cualquier otro sitio normal, así que para mí lo de ayer fue que al margen que tuvieran un caos logístico o de personal, al menos a se les debe preguntar a los clientes cada 3-4 minutos e informarles de cuándo podrán sentarles en una mesa y que el cliente decida si se queda o se va para intentar buscar otro sitio. Sobre todo nadie que esté de cara al público debe hacer como que el cliente no existe o no está ahí. Evidentemente no iré más a ese vips, tenia la esperanza que la atención fuera mejor que el del parque oeste (al que descarté hace mucho tiempo) pero no. Los clientes también se levantan pronto para trabajar al día siguiente.


